Es el documento donde el notario acredita hechos que percibe con sus sentidos, como el estado de una obra, el contenido de una web o la entrega de una notificación.
La legitimación tiene un coste base por documento y otro por firma. Es un trámite rápido que asegura que la firma en un documento privado pertenece realmente a la persona que lo suscribe.
Cuando el cliente es una persona jurídica (empresa), el notario está obligado a retener el 15% en concepto de IRPF sobre sus honorarios, lo cual reduce el líquido a pagar en la factura pero debe ser ingresado en Hacienda por la empresa.